Cada vez que una amiga quiere decir "menos mal!" dice "por fin!". Ella no nota la diferencia ni tampoco sabe distinguir cuándo conviene decir "por fin" o "menos mal", pero la verdad es que cuando lo dice, nos da mucha gracia. Así que, quizás como tributo a ella y a la amistad y a todo eso, diré que "por fin" recordé el usuario y la contraseña de esta cosa, tenía muchas ganas de escribir alguna tontera y me habría bajoneado aún más si no hubiese podido.
No es que ande deprimido ni con algún conflicto adolescente, lo que pasa es que ando medio desganado y no sé muy bien por qué. Puede que sea la universidad: voy sin ganas y todo es tan lineal que da lo mismo faltar y perderse alguna sorpresa vaga del mundo. La carrera está bien, los estudios, los profes y todo lo demás también, pero llevo cuatro años yendo y me costaría mucho diferenciar las "vivencias" de un año con otro. Quizás, lo único que ha cambiado es que hoy asumo sin reparos que mi vida universitaria es tan nula como casi todo en la vida. Lo que me gusta sí, es que no soy el único, hay varios más, quizás la mayoría, que se sienten como yo. Es más, me atrevería a decir que muchos de mi generación tienen la misma relación con lo universitario.
Es raro, pero con una amiga una vez conversábamos sobre las estrategias de las autoridades académicas por mantener una juventud anónima, eso de que no haya lugar para tomar algo o que las salas estén cerradas siempre cuando no haya clases, es como una forma de evitar que la gente use espacios comunes y converse de lo que sea. Al final, lo único que va quedando es Gómez Millas, pero ya se les vienen las cámaras y la vigilancia. Qué mierda.
Pero bueno, la cosa es que puede que sea la universidad como puede que no. En una de ésas es el clima, pero no creo porque hace tiempo quería que haga frío y lluviese; quería ponerme una parca y una bufanda y salir afuera junto a todos los demás que también andan con parcas y bufandas. La gente es buena con frío y se comunica más, aunque sea con una mirada te das cuenta que el otro te dice: "hace un frío de la puta madre". Es cosa de abrir bien los ojos y parar las antenas.
Quizás sea que terminé uno de los mejores libros que he leído. Y ya no quiero leer otro porque éste era tan bueno que no vale la pena continuar con otra historia. Pasa que cuando llegas al final de un cuento sientes que has perdido algo, puede que sea el "panorama de seguir con la historia". Es probable que no sea más que eso, pero el asunto es que uno va perdiendo esas cosas y las recupera ojeando las primeras lineas de otra, pero ese proceso es muy horrible como para hacerlo repetidas veces.
En fin, no sé por qué, pero la vida va bien por ahora. Quizás soy de esos caprichosos que no se conforman y no aprecian nada porque siempre han tenido todo, pero lo dudo. Lo cierto es que todo es llevadero, si no pregúntenle a ese hombre que no tiene piernas y en su skate se posa en Bandera con Alameda. Y sí, muchos tiran la esponja, pero el secreto está en llevar la cabeza bien puesta:
No es que ande deprimido ni con algún conflicto adolescente, lo que pasa es que ando medio desganado y no sé muy bien por qué. Puede que sea la universidad: voy sin ganas y todo es tan lineal que da lo mismo faltar y perderse alguna sorpresa vaga del mundo. La carrera está bien, los estudios, los profes y todo lo demás también, pero llevo cuatro años yendo y me costaría mucho diferenciar las "vivencias" de un año con otro. Quizás, lo único que ha cambiado es que hoy asumo sin reparos que mi vida universitaria es tan nula como casi todo en la vida. Lo que me gusta sí, es que no soy el único, hay varios más, quizás la mayoría, que se sienten como yo. Es más, me atrevería a decir que muchos de mi generación tienen la misma relación con lo universitario.
Es raro, pero con una amiga una vez conversábamos sobre las estrategias de las autoridades académicas por mantener una juventud anónima, eso de que no haya lugar para tomar algo o que las salas estén cerradas siempre cuando no haya clases, es como una forma de evitar que la gente use espacios comunes y converse de lo que sea. Al final, lo único que va quedando es Gómez Millas, pero ya se les vienen las cámaras y la vigilancia. Qué mierda.
Pero bueno, la cosa es que puede que sea la universidad como puede que no. En una de ésas es el clima, pero no creo porque hace tiempo quería que haga frío y lluviese; quería ponerme una parca y una bufanda y salir afuera junto a todos los demás que también andan con parcas y bufandas. La gente es buena con frío y se comunica más, aunque sea con una mirada te das cuenta que el otro te dice: "hace un frío de la puta madre". Es cosa de abrir bien los ojos y parar las antenas.
Quizás sea que terminé uno de los mejores libros que he leído. Y ya no quiero leer otro porque éste era tan bueno que no vale la pena continuar con otra historia. Pasa que cuando llegas al final de un cuento sientes que has perdido algo, puede que sea el "panorama de seguir con la historia". Es probable que no sea más que eso, pero el asunto es que uno va perdiendo esas cosas y las recupera ojeando las primeras lineas de otra, pero ese proceso es muy horrible como para hacerlo repetidas veces.
En fin, no sé por qué, pero la vida va bien por ahora. Quizás soy de esos caprichosos que no se conforman y no aprecian nada porque siempre han tenido todo, pero lo dudo. Lo cierto es que todo es llevadero, si no pregúntenle a ese hombre que no tiene piernas y en su skate se posa en Bandera con Alameda. Y sí, muchos tiran la esponja, pero el secreto está en llevar la cabeza bien puesta:
